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Kaixo a Todos y todas.
El 16 de julio será un día que me costará mucho olvidar. Tanto por lo bien que lo pase en la Martxa de Ermua como por lo mucho que sufrí.
Como todos los años me presente temprano en la salida para saludar a los organizadores de la prueba. Desde aquí les mando una vez más mi felicitación por la organización. Una vez más se han superado, poniéndose a sí mismos el listón cada vez más alto. El día había amanecido totalmente despejado y amenazaba con calentar de lo lindo como al final así hizo.
Al lado de la mesa de inscripciones, gratuita hay que recordar, había otra en la que en la que ya desde el principio podías empezar a coger fuerzas, frutos secos, barritas energéticas, membrillo, agua, etc. Viendo llegar a la gente, se notaba como minuto a minuto iba calentándose el ambiente. Mucha gente con ganas de pasar un buen rato en la marcha y otros los menos “afilando cuchillos” para demostrarse a sí mismos de que eran capaces en esta prueba. |
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Yo era uno de esos que pensaba pasar una bonita mañana de mtb e inspeccionando el recorrido en mi ingenuidad pensé que acabaría sin problemas el recorrido de 26 Km. Aunque ya se advertía que el recorrido era el típico de esta marcha. Todo para arriba para acontinuación... todo para abajo. Y así, en un discurrir continua hasta el final, del recorrido o de tus fuerzas.
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La prueba empezó a las 10 de la mañana y tras un pequeño recorrido por las calles céntricas del pueblo salimos en busca de las primeras cuestas. Desde el principio los machacas, (quien pudiera ser uno de ellos) dejaron muy claro a que habían venido, y en el momento que el coche de la organización dejo el camino libre aquello fue un sálvese quien pueda. Y lo digo con conocimiento de causa porque lo único que puede ver de ese grupo fue su parte trasera del culotte como desaparecía entre el polvo del camino centenas de metros delante de mí. |
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Yo lo tenia muy claro. Mi idea en el recorrido era disfrutar y sacar fotos. Y eso pretendía, con las fotos no hubo problema, algunos ya se han encargado de recordarme durante todo un año que cargara las baterías, con lo de disfrutar el tema cambia bastante. Desde las primeras cuestas mi cuerpo me mandaba mensajes que los años no pasan en balde. Que no se puede estar durante un año suspirando por la bici sin tocarla más que de pascuas a ramos. Y mi compañera también decidió que el domingo era un buen día para reivindicar que la hiciera un poco más de caso. Cualquier intento de cambio de piñón era contestado una orquesta de ruidos y malos engranajes que me desesperaban. Pero todos esos inconvenientes no iban a achantarme, estaba decidido a seguir la ruta hasta el final. Tantos años y tan inocente todavía, que iluso. |
El recorrido empezaba de verdad en el barrio de Hanbre de Mallabia. Como es habitual en esta zona, era una pista de mucha pendiente para coger altura y disfrutar de las múltiples pistas que existen en la zona de Ermua. |
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Nada más abandonar el hormigón y comenzar por las pistas descubrir otro error en mi planificación de la marcha, las cubiertas que llevaba no me iban a ayudar en nada. Demasiado finas y con poco taco. En multitud de sitios, entre este inconveniente y mi poca fuerza física, tenia que echar pie a tierra y empezar a patear. |
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El recorrido fue precioso, menos mal que parte del recorrido era por el bosque. El sol apretaba de lo lindo y el calor en las zonas despejadas hacia estragos. En mi caso, sobre la mitad del recorrido, la marcha se había convertido en una prueba de descenso y en una tranquila excursión montañera empujando la bici en las cuestas. Los pocos que había detrás mío me adelantaban subiendo y yo les adelantaba bajando. Durante el recorrido se podía encontrar de todo, asfalto al principio, algo de hormigón, pista, caminos de piedra, senderos, barrizales, una amplia pista de gravilla que nadie olvidará porque pegaba el sol de ganas y no había ninguna sombra en la que protegerte, etc. |
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La organización había montado una zona de avituallamiento en la mitad del recorrido convenientemente surtida. Cuando llegue estaba casi desfallecido, y al ver los botellines de agua, el zumo, el melón, las barritas energéticas, el chocolate pensé que había llegado al cielo. Cogí asiento, me di un atracón de melón, zumo y chocolate. Ya estaba pensando en quedarme allí toda la mañana y no dar ni una pedalada más ¿para qué seguir sufriendo? Llevaba dos horas sudando y apenas había recorrido la mitad del circuito. Pero en este momento empezaba mi prueba interna, esa lucha que todos hemos sentido en más de una ocasión entre la cabeza y el cuerpo. Las extremidades mandando señales dolorosas de cansancio o extenuación y la mente intentando empujar del conjunto de músculos y vísceras para que cumplan con las ordenes. Para mí estas situaciones son una de las cuestiones más interesantes del deporte que practicamos. |
Bueno, después de recuperar algo de fuerzas, cogí la bici y me dispuse a continuar. La cosa empezaba bien un largo descenso por una pista muy divertida pero llena de trampas en las que no tarde en encontrarme con alguna victima que había caído en alguna de ellas.
Como en todas las pruebas, en esta especialmente, hubo muchos pinchazos. |
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No deja de sorprenderme la alegría con la que algunos se animan a salir al monte sin una mínima intendencia de herramientas para salir de los pequeños atolladeros más normales que nos suelen ocurrir. En mi caso, me encontré con un biker que había pinchado y que no sabia cambiar la rueda. Mientras intentaba sacar la cubierta con el destornillador plano de su multiherramienta, se desesperaba porque no salía y me preguntaba si la suya no seria una cubierta tubeless ¿...? Como para ese momento de la prueba cualquier motivo era bueno para parar y descansar, ejercí de buen samaritano junto con Natal que venia de biker escoba y arreglamos la rueda y todo el mundo a seguir pálante. |
| Cuando termino el descenso yo ya no tenia casi fuerzas. |
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Tenia por delante la pista de gravilla que aunque sin mucha pendiente, picaba para arriba sin perdón y sin una reconfortante sombra en dos kilómetros. Durante ese calvario, la pelea entre mi cabeza y mis músculos se recrudeció. El sol se alió con los músculos y achicharraba mi cabeza, el casco era una sartén preparada para freír docenas de huevos. Tuve que echar, por enésima vez, pie a tierra. Cuando conseguí llegar arriba y empezar a bajar mi moral estaba por los suelos, no me quedaban apenas fuerzas y para colmo de males, (o por suerte) mi rueda delantera empezaba a perder aire y flaneaba peligrosamente. Cuando llegue al collado que daba paso al último tramo de la marcha, decidí, al igual que Ivan Mayo, abandonar. Ya no podía seguir. La solución a la disyuntiva entre una hora más de suplicio o la tentadora cuesta abajo que me llevaría de nuevo al punto de inicio y donde me esperaba mi hija era clara. La segunda opción gano por goleada. Hinche la rueda y me lance para abajo todo lo rápido que la gravedad tiraba de mi cuerpo. Cuando llegue a la meta. Allí estaba mi hija esperando a su campeón, aunque derrotado padre. Morghan estaba disfrutando de las vistas y un picnic reparador que tenia la organización montado en la meta. |
Después de recoger mi premio, casi todos los participantes teníamos premio, cumpliéramos con el recorrido o no. Después de limpiar un poco la bici y ducharme me fui a disfrutar del final de fiesta. La comida con los miembros de la organización. Donde volvimos a disfrutar rememorando el recorrido y dando buena cuenta de un estupendo Marmitako y unas chuletas que no le andaban a la zaga. |
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Y con esto termino. Que bastante chapa he metido ya.
No he querido hacer mención a determinadas personas del foro de forma totalmente premeditada. Seguro que el poseedor de la Santacruz les dio el chivatazo de cómo era la ruta y por eso no tuvieron lo que hay que tener para presentarse en la marcha.
Cronica escrita por BURU. |
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