No soy yo muy dado a crónicas ni muy literario, pero intentaré cumplir mi parte. Debido a una memoria entre mala y nula, es posible que altere el orden de las cosas, no me lo tengais en cuenta, por favor.
Llegamos a Ermua sobre las 9:30, aparcamos y vamos para la plaza. Mikelmtb nos saluda y se presenta, nos ha conocido por las fotos. Después de inscribirnos, esperamos la salida. Rato de charla con mikel y otros Urkos, foto con Arturbo y su cuadrilla cuando llegan, vemos la Gecler, mas charleta. Y empieza la ruta. Cruzar el pueblo, y empezamos a subir por carretera. Primero unas cuestas muy inclinadas, el que va delante no me da opción de intentarlas montado, así que a pata. Mas cuestas, ahora ya montado. Y mas cuestas. Todavía no sabíamos lo de descansar subiendo, así que subimos cansandonos, pero disfrutando. En cada cruce hay alguien que te indica el camino, o en su defecto unas flechas. Entre algunos tramos de subida se intercala alguna bajada sin complicación, pero bonita, en un bosque de cuento de hadas.
Tras una bajada nos advierten: viene una subida dura. Empezamos a darle. Bah, no es para tanto, a cualquier cosa le llaman subida dura. Pues no, la subida dura llega después, un rampón de escoria (una especie de grava negra, muy suelta, en capa generosa). Pues si que era dura, si. Esta la subo a pata porque yo lo valgo. Estos de Ermua saben buscar subidas, si. Mola. Reagrupamos (la petit cuadrilla) y seguimos. Creo que es aquí cuando aparece un camino con hierba alta pisada, que enseguida tira para abajo. Aplicamos el concepto de herbodinámica, nos ponemos en fila y tiramos para abajo. Chulo, chulo. Son rectas unidas por ángulos de unos seis o siete grados, un bonito juego hacerlas sin apoyar el pie en el suelo. Interesante. Los Urkos saben hacer bajadas chulas. Llegamos a una carretera (maldita sea, ¿que hace este asfalto en el monte?) y nos informan que llega el avituallamiento (bueno, si es por eso se permite).
Reagrupamos mientras picamos levemente (melón, frutos secos, barritas, membrillo). Me bebo un botellín de agua y me doy cuenta de que todo se hincha en el estómago. Quizá he comido demasiado. Bueno, da igual. Que siga la fiesta.
Hacia arriba, un suelo de hormigón (quizá fuera asfalto, no recuerdo bien) parece que nos sube a un repetidor. Cogemos tierra, solo vamos a rodearlo. Menos mal, con el estómago lleno podría sufrir; además he salido fuerte del avituallamiento y decido bajar el ritmo. Mucho mejor así, que no hay que ganar a nadie. A medida que vamos rodeando se acaba la subida (una pena, era bonita) y empieza la bajada. Sendero limpio, para volar a ras de suelo. Pues a ello, el suelo tiene la humedad justa y necesaria para jugar a "no voy a tocar el freno". Alguna piedra y algún hoyo que aprovecho para pegar pequeños saltitos, disfrutando. Los Urkos saben divertirse.
De vuelta en el avituallamiento, pero ahora para abajo. Ya van apareciendo tramos con mas miga, con algunos obstáculos. Según vamos, el paso opcional tiene que tener miga, a ver si no me lo paso. Seguimos bajando, hasta que el que va delante para y dice: por aquí marca, pero yo no voy. Lo miro, y me quedo bizco: los Urkos son unos bestias. Mientras miro como escaquear el paso pienso "ahora o nunca, a saber cuando vuelvo yo aquí". Al ajo. Meto una rueda, la otra entra sola, la bici se embala, a ver como acaba. Un alarido resuena por todo el valle. La bici recupera una cierta horizontalidad (mas bien poca, no nos vamos a engañar) y ya se puede frenar. Paro en la cuesta. ¡Joder! Lo he hecho. Soy la hostia. Tengo un subidón que me va a durar hasta la noche. De ahí sigo bajando a saco, parando lo justo para reagrupar, y luego a saco. Estoy crecidísimo, si hoy me caigo me sacan de aquí con pala y rastrillo, pero hasta entonces no me para ni dios. Bajadas de zumbar, bajadas ratoneras, caminitos, puente de piedra, algunos pedruscos. Los Urkos saben buscar bajadas. Esto es increible. Bajada larga y rápida, un miembro de la cruz roja indica que debo moderar la velocidad. El freno delantero dice que no le da la gana, que ya está bien, así que freno un poco menos de lo que le gustaría al de la cruz roja (lo siento) y, ¡joder! una reja en el suelo, y uno se ha caido. Por eso nos estaban frenando. Salto la reja, y ya paro. El accidentado se duele de la muñeca, pero parece estar bien. Tiramos para abajo. ¡ah, no! Ahora para arriba. Menos mal que llené el buche, así queda vinagre para este repecho. Aplicamos la teoría de que esta cuesta no sube, y llegamos arriba. Salimos a la carretera, y vuelta a Ermua, comentando la jugada. Joder, como mola esta marcha. Ya en la plaza, coca-cola, barritas, frutos secos, bocadillico de chorizo, como dios. Conocemos al forero Morghan, nos juntamos con Arturbo y su tropa, comentamos la jugada, y vamos a lavar las burras (estos Urkos piensan en todo). A la vuelta no vemos a nadie, así que nos hacemos unas cañas y unas olivas en la terracica. Hasta que aparece Arturbo, que nos dice a ver si nos quedamos a comer. Cuando aparece Mikel, vamos a hablar con él, y le preguntamos a ver si nos dan de comer (somos unos jetas). Si tienen sitio, si. Algún Urko ya dice que se va a casa para dejarnos sitio (estos Urkos son la rehostia). Protestamos, no queremos quitar sitio a nadie. Al final, vamos allá, parece que ha habido suerte. Parece que no tengo casi hambre, pero algo picaré.
Picar, picar, me puse morao. La comida, hablando de bicis, de la ruta, de todo y de nada, con una gente estupenda. Nos lo han dado todo, y todavía nos dan las gracias por haber ido.
En fin, que de aquí en adelante, hay dos categorías de marchas: están las demás, y está la de Ermua.
Una vez mas, gracias.
P.D: Que después de ese tostón, solo añadir: sois los responsables de que esta mañana haya puesto un disco de 180 alante |