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CRÓNICA:
Otro domingo de buen tiempo, y ya llevamos dos seguidos en pleno mes de Diciembre, no sé si será el cambio climático o qué, pero esto no es normal, no aquí.
Aparecimos en la plaza los que queríamos disfrutar de otra mañana de bici, 7 incansables dispuestos a embarrarnos por una buena causa, después de esperar los 15 minutos reglamentarios de margen, empezamos a pedalear hacia Helgeta. Hacía bastante frio pero el camino viejo de la presa, con sus rampas de cemento terminaría con el problema. Antes de llegar a Helgeta se nos unió Urko que bajaba a nuestro encuentro, y ya todos reunidos nos desviamos por la izquierda para dirigirnos al sendero que bordea Goikomendi, (conocido mundialmente como el alto del Zas).
Decidimos enlazar con ese camino haciendo una subida exigente para poner a prueba nuestras cubiertas y zanjar así la disputa de cuáles son las adecuadas. El camino puso a cada uno en su sitio, y resultó que no por tener buenos dientes vas a morder mejor, (je je lo que tengo que aguantar por ser minoría absoluta).
Nos plantamos a los pies de Egoarbixa rompiendo todos los charcos helados que se cruzaban con nosotros, y cuando llegamos arriba, dejamos grabadas nuestras huellas en la nieve que aun quedaba en las sombras, protegida de unos débiles rayos de sol que no alcanzaban a calentar, solo iluminaban.
Barritas fotos de rigor y para abajo que todavía había que subir a Azkonabixa, dejamos atrás los charcos helados que, parecían espejos rotos por nuestro paso anterior y cogimos un sendero tapizado de hierba que nos llevó hasta la parada del autobús, donde nos estaba esperando Julen, que llevaba toda la mañana intentando alcanzarnos.
Como el camino de subida hasta la antena estaba helado algunos optaron por no hacer cima, y otros decidimos que merecía la pena intentarlo, al final nos costó un poco pero lo logramos, fotos de rigor y para abajo, por el circuito de descenso que se han currado los chavales de Helgeta, (muy guapo, gracias por dejarnos darle una pasada).
Nos volvimos a agrupar todos de nuevo y seguimos bajando por una bajada que lleva hasta el parque de Urquizu.
Resultó ser una bajada con sorpresa, por que tenían tanto barro algunos tramos, que hasta en las zonas llanas se nos cruzaba la bici, diversión a cada metro.
Ya solo quedaba lavar las bicis y quedar para el siguiente domingo, que será el último y tocará brindar en lo alto de Urko.
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